Nota de Búsqueda | 17.01.2019

Entrevista de Daniel Lema y Guillermo Draper

“De haber aceptado el apoyo de Sanguinetti, ganaba la interna”, pero el Partido Colorado necesita “una propuesta de renovación” y eso no se logra con la llegada de “quienes ya vienen con un montón de deudas adquiridas en el pasado”, dice Ernesto Talvi

Si el próximo gobierno es evolución del actual, como propone Lacalle Pou, “estamos en el horno”, porque Uruguay se “está desintegrando”

Ernesto Talvi. Foto: Nicolás Der Agopián

En varias paredes de enormes edificios de Montevideo es posible ver gigantografías con la cara del senador y precandidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou. “Un gobierno para evolucionar”, dice debajo de un sonriente Lacalle. Esa frase no le gusta al precandidato colorado Ernesto Talvi. “La próxima administración no puede ser evolutiva”, tiene que ser “transformadora”, dice varias veces a lo largo de una hora de entrevista con Búsqueda. Y agrega que en algunas áreas, como la educación, directamente se necesita una “revolución”.

Pese a esas diferencias, Talvi asegura que puede acordar con los blancos y el Partido Independiente. El líder de Ciudadanos sostiene que es indispensable que blancos, colorados e independientes alcancen un acuerdo en temas concretos después de las internas para que la gente visualice que están para gobernar. De lo contrario, advierte, el Frente Amplio "no va a perder la elección".

—Pasaron cinco meses del lanzamiento de su candidatura, ahora hizo un pequeño parate en las recorridas. ¿Cómo se sintió en este nuevo rol como candidato político?

—Me sentí yo mismo, me sentí bien; y muy orgulloso de lo que hemos logrado en poquísimo tiempo. Llevamos cinco meses de campaña y logramos, en un período cortísimo de tiempo, armar una organización política preparada para competir y gobernar, con representantes en todos los departamentos del país. Tenemos 220 profesionales y técnicos que se han comprometido con el proyecto, trabajando en 42 grupos; hay mucha gente joven, nueva, que ve en Ciudadanos una plataforma para comprometerse con el cambio; armamos una organización con mil voluntarios que no quieren militar en política pero que sí quieren ser protagonistas del cambio. Además, conseguimos resultados que a juicio de las últimas encuestas son excelentes: la última encuesta que se publicó en el año, la de Radar, nos da una intención de voto del 35%. Pero lo mejor no es la foto, sino la tendencia: le cerramos 13 puntos porcentuales al doctor Sanguinetti en menos de dos meses. Quedan cinco meses y medio y 60% del electorado todavía no nos conoce, así que el potencial de crecimiento que tiene Ciudadanos es muy grande.

—¿Cómo se sintió moviéndose en el ambiente político? ¿Es tan duro como se puede ver de afuera?

—Por ahora, diría que no me encontré con nada que me resultara tremendamente sorpresivo. La interna no es un asunto entre colorados, ni entre blancos ni entre frenteamplistas, es un asunto nacional. Si alguien quiere ver a un candidato en octubre, tiene que votarlo en junio, más allá del partido que integra. Veremos después, cuando las series se empiecen a jugar, si me encontraré con alguna sorpresa no prevista, pero cuando se entienden las reglas uno se puede manejar.

"Lo mejor no es la foto, sino la tendencia: le cerramos 13 puntos porcentuales al doctor Sanguinetti en menos de dos meses. Quedan cinco meses y medio y 60% del electorado todavía no nos conoce, así que el potencial de crecimiento que tiene Ciudadanos es muy grande".

—¿No le resultó complicado el relacionamiento con el grupo que hoy está liderado por Sanguinetti­? Ellos se quisieron acercar, pero usted les dijo que no.

—Eso generó distintas formas de interpretar la realidad. Les digo cómo yo la veo. ¿Cuál es el defecto principal que tiene el Frente Amplio? Que estuvo 14 años en el poder. Es hoy un proyecto agotado, apolillado, que esencialmente ha perdido la ilusión de cambiar las cosas porque, a pesar de que se necesita cambiarlas, saben que los líos internos lo hacen inviable. Entonces, básicamente se transformó en una fuerza política a la que le importa más preservar la silla del poder que los cambios que el país precisa. Eso es lo que es el Frente Amplio hoy. Creo que al Partido Colorado le ha pasado proporcionalmente lo contrario: ha sido el partido que ha estado más alejado del poder, no tenía nada para repartir. Entonces, el Partido Colorado es la gran propuesta de renovación en esta elección. Y esa lejanía del poder, en mi opinión, lo ha mejorado, lo ha rejuvenecido y, por ende, eso le permite volver a ser protagonista en esta elección. Pero protagonista con una propuesta de renovación, no con la llegada y desembarco de quienes ya estuvieron, de quienes ya vienen con un montón de deudas adquiridas en el pasado, sino con la llegada y desembarco de una nueva generación de líderes que mira hacia el siglo XXI.

—Dirigentes por fuera de Ciudadanos o incluso por fuera del Partido Colorado opinan que Talvi le erró cerrándole la puerta al sanguinettismo.

—¿Saben de dónde viene este tipo de ángulo de que le erré? Porque de haber aceptado el apoyo de Sanguinetti, ganaba la interna. ¡Claro! Eso es con la lógica de la política habitual, que es la que la gente quiere cambiar, que es una lógica de poder, de mantenerse en la silla, no la lógica de servicio y de cambio que es lo que vamos a seguir haciendo. No nos engañemos, elegimos el camino difícil, no sé si nos va a dar resultado, espero que sí. Elegimos el camino difícil porque la tarea que nos espera es difícil. Remontar ese Uruguay que se nos está desintegrando nos va a llevar una generación y quien venga a vender recetas facilistas le está mintiendo a la ciudadanía. Entonces, lo mejor que podemos hacer es empezar a trabajar ya. Así que no le erramos, ni un pelito, porque no medimos el error o el acierto si ganaste o perdiste una elección interna, sino si lograste el objetivo fundamental que es cambiar el rumbo de este país porque como vamos estamos en el horno.

—¿Le llamó la atención que Sanguinetti decidiera salir y que generara lo que generó? Las encuestas marcan que el sector que lidera está primero y que se mueva la aguja del Partido Colorado.

—La aguja del Partido Colorado se mueve porque ingresó el doctor Sanguinetti en la arena política y porque está Ciudadanos y se produjo una elección muy atractiva. No me sorprendió que ingresara a la arena política, no me sorprende que haya salido con fuerza porque es un expresidente, es un hombre de Estado, lo conoce el 100% de la población. Lo que debería sorprender es que Ciudadanos con 5 meses de vida tenga el 35% de la intención de voto y que le haya cerrado 13 puntos la diferencia en menos de dos meses, que nos conozca el 40% de la población y que la tendencia sea que Sanguinetti caiga y nosotros crezcamos.

—¿Qué mochila cargaban los integrantes del sanguinettismo que los llevó a cerrar la puerta al acuerdo?

—Ninguna mochila en particular. No le estoy endosando mochilas a nadie, no soy juez de nadie, no hemos montado un tribunal de Inquisición. El presidente Sanguinetti fue dos veces presidente, tiene un pasado, tiene lealtades, tiene vínculos, entonces creo que lo que el país necesita es un nuevo partido que haya estado lejos del poder. Que venga una nueva generación de líderes sin deudas de haber tenido una actuación política previa. No digo que sean buenas o malas, no hago juicios de valor, nosotros nunca tuvimos el poder y la enorme mayoría que integra Ciudadanos es gente que no viene del poder ni de haber ejercido el poder. Eso le da una renovación, frescura e impulso para hacer los cambios que se necesitan. Porque la próxima administración no puede ser evolutiva, la próxima administración debe ser transformadora. Si somos evolutivos, estamos en el horno. La educación necesita una epopeya histórica de corte valeriano. Evolutivo es lo que tuvimos en los últimos 25 años. La última reforma decente que se hizo fue la de Germán Rama hace 25 años. Hemos hipotecado el futuro de los chiquilines y del país. ¿Y nos dicen que debemos ser evolutivos? Necesitamos una revolución transformadora en la educación.

"De haber aceptado el apoyo de Sanguinetti, ganaba la interna. ¡Claro! Eso es con la lógica de la política habitual, que es la que la gente quiere cambiar, que es una lógica de poder, de mantenerse en la silla, no la lógica de servicio y de cambio que es lo que vamos a seguir haciendo".

—¿Para el Partido Colorado, que gane Sanguinetti, con 83 años, es pan para hoy y hambre para mañana?

—Para mí, el tema no es la edad. Para mí, el tema es si el Partido Colorado, alejado del poder, va a poder presentarse como la gran propuesta de renovación en esta elección o no. Y mi impresión es que, si Ciudadanos no está en las semifinales, la respuesta es no.

—Uno de los temas de campaña es la seguridad. Como una de las vías para solucionarlo, usted plantea crear 136 liceos. ¿Esa no es una solución que puede demorar mucho en tener un efecto?

—Sí, pero esa no es la propuesta sobre seguridad. La educación es la calidad de vida a mediano plazo y nos va a llevar una generación. La seguridad es la calidad de vida hoy.

—¿Y ahí qué es lo que propone?

—Hemos manejado un concepto elemental y muy simple distinto de casi todo lo que se está diciendo. Porque cuando la gente vive con el miedo que se siente hoy en la ciudad y la campaña, entonces la idea que sale inmediatamente es mano dura y plomo. ¿Creen que Bonomi no tuvo una política de mano dura? Si un partido tradicional hacía las cosas que hizo Bonomi, era tildado de fascista. Las experiencias que han tenido éxito en el mundo muestran que el delincuente tiene que tener la plena certeza de que si delinque lo van a pescar. No importa la dureza de la pena. La certeza de que te agarran es lo que disuade el delito. Entonces, hay dos ataques simultáneos que uno tiene que hacer. Primero, fortalecer los servicios de investigación e inteligencia con recursos, personal, tecnología, para que estén mirando la actividad de las bandas criminales, anticipándonos a los hechos. Y luego de que lo detectaste a través de la inteligencia, hay que actuar de manera decisiva y para eso se necesitan cuerpos especializados. Los tenemos, pero son pocos, y es la Guardia Republicana. Después se necesita recrear la policía comunitaria, la policía de cercanía. Y la comisaría, que nunca debió dejar de ser el centro neurálgico de la ciudad, que tenga posibilidades de actuar. Eso para el corto plazo. En el plazo más largo es la educación. Sacar a los chiquilines de una vida condenada por el barrio en el que nacen, y también está la educación de la policía, para que sea como en el Primer Mundo, que tienen educación terciaria. Entonces tenemos que destinar recursos.

¿Tienen proyectado cuánto saldría esto?

—Las primeras propuestas de corto plazo implican una reorganización en el funcionamiento, no más recursos. Tener una policía más educada sí lleva más recursos. Estamos trabajando en cuánto saldría.

—Por las encuestas, el próximo gobierno tendrá que ser de coalición. ¿Cómo debe ser ese gobierno de coalición si es que el FA pierde?

—Tiene que haber un gobierno de coalición que reemplace a la coalición que hoy gobierna. Esta coalición que hoy nos gobierna nos ofrece un futuro misterioso, es una loca aventura.

—¿Y el Frente Amplio no podría decir lo mismo de los partidos que hoy están en la oposición, que su gobierno sería una loca aventura?

—Por eso, después de la interna y antes de octubre, hay que construir un proyecto político alternativo que marque dirección en los tres o cuatro temas fundamentales: falta de empleo-inversión, inseguridad, fracaso educativo, fractura social. A esos cuatro hay que darles respuesta. Que el que gane, Partido Nacional, Partido Colorado o Partido Independiente, presida esta coalición, pero nos comprometemos a llevar adelante este proyecto de país y darle al país gobernabilidad a través de mayorías parlamentarias. Si la gente visualiza eso, creo que en octubre hay una enorme chance de que gane la oposición. Pero si la oposición va deshilachada, cada uno por su lado, no es obvio que el Frente Amplio va a perder la elección. El Frente Amplio no va a perder la elección, hay que ganarle la elección.

"Cuando la gente vive con el miedo que se siente hoy en la ciudad y la campaña, entonces la idea que sale inmediatamente es mano dura y plomo. ¿Creen que Bonomi no tuvo una política de mano dura? Si un partido tradicional hacía las cosas que hizo Bonomi, era tildado de fascista"

—Lacalle Pou es quien aparece como principal candidato para ganarle al Frente Amplio y habla de evolucionar, pero usted no está de acuerdo con esa idea. ¿Es factible que la oposición se ponga de acuerdo si unos piensan en evolucionar y otros hablan de transformar?

—Por ahora imagino una mesa con tres interlocutores con los que pude dialogar y vi buena disposición a que eso ocurra.

—¿Pero usted puede acordar con alguien que quiere evolucionar?

—Sí. Porque la política es una construcción colectiva y yo no me voy a salir con la mía, ni Ciudadanos se va a llevar todo con lo que llegue a la mesa. La gente tiene que saber en qué creemos y lo que queremos. Pero no creo que ni Pablo Mieres ni ningún candidato del Partido Nacional piense que no se necesita una reforma educativa que implique un golpe de timón histórico como hizo José Pedro Varela a fines del siglo XIX. Me conformaría con que lo hiciéramos en el área educativa, aunque creo que se necesita en otras áreas un golpe de timón. En economía necesitamos un golpe de timón a la Chile. Chile ha hecho cosas simples y nos ha dado una paliza histórica en varios indicadores. Chile tiene disciplina fiscal, una apertura económica muy agresiva y apuesta a sus sectores estratégicos: minería, forestación y alimento. Y un soporte institucional moderno para llevar esto adelante. Hay que mirar lo que funciona, miremos los países escandinavos.

—¿En qué consistiría ese golpe histórico en el modelo de la educación?

—En los contextos vulnerables necesitamos una política específica orientada a esa población. Se necesita una propuesta pedagógica muy distinta de la habitual. Eso ya está hecho, fuimos parte del proyecto Impulso. El milagro funciona. Pateamos Casavalle una y mil veces. Y esto lo vamos a multiplicar por 136 liceos públicos.

—¿Hay con qué financiar esos 136 liceos?

—El proyecto está financiado y los recursos humanos que se precisan son entre tres mil y cuatro mil profesores y 170 directores que hay que entrenarlos en estas técnicas. Se necesitan US$ 160 millones por año. Eso es lo que cuesta la siembra. Cuando tomás en cuenta lo que te vas a ahorrar, si lográs que estos chiquilines construyan otra trayectoria de vida, este proyecto se paga solo en 12 años y tres veces en 25 años. Después necesitás un cambio del sistema educativo en su conjunto, que también está fracasando estrepitosamente. Eduy 21 se tomó el trabajo de estudiar con técnicos de todos los partidos para formular un proyecto de reforma educativa que nosotros acompañamos en su enorme mayoría.

 

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