Propuestas

Queremos recuperar la esencia de lo que somos. Y de lo que queremos ser. No el país más rico, ni el país de moda en la tapa de las revistas financieras. Pero sí un país justo. Un país amable. Un país digno. Un país que convive en armonía. Un país orgulloso de tener un pueblo educado y donde los valores cívicos tienen raíces profundas. Un país donde todos somos iguales ante la ley. Un país que defiende la libertad y condena la tiranía. Un país donde la gente sale a la calle sin miedo. Un país donde podamos ver el frente de las casas y edificios y no las rejas que los rodean. Un país que exporta productos e ideas y no a sus mejores talentos. Un país donde la educación de calidad es un derecho de todos.

Un país que respeta los derechos.

EDUCACIÓN

Queremos volver a estar orgullosos de tener un pueblo educado.

Queremos volver a estar orgullosos de tener un pueblo educado. Vamos a construir un Nuevo Estado de Bienestar para el siglo XXI tal como José Batlle y Ordoñez construyó el Estado de Bienestar del Siglo XX. Vamos a asegurarle a todos los ciudadanos igualdad real de oportunidades y una vida digna por el solo hecho de ser ciudadanos uruguayos. Y el primer derecho fundamental en un Estado de Bienestar Moderno es el derecho a una educación de calidad para todos.

Vamos a preparar a nuestros jóvenes para la sociedad del conocimiento, porque aquellos que hoy están empezando a estudiar van a desempeñarse en trabajos que aún no existen y van a usar tecnologías que aún no se inventaron. Tenemos que prepararlos para lo desconocido. Para esto es necesaria una reforma educativa que cambie el paradigma curricular, migrando de un sistema de asignaturas a uno de capacidades y proyectos que forme a los alumnos en carácter y en habilidades psico y socio emocionales; una reforma que jerarquice la carrera y la profesión docente, premiando la iniciativa y los méritos; una reforma que asegure la evaluación del desempeño de los alumnos; y una reforma que cambie el gobierno de la educación, otorgándole a cada centro educativo la potestad y responsabilidad de implementar un proyecto curricular y pedagógico a medida de sus alumnos.

Vamos a darle una oportunidad a esos jóvenes que hoy nacen en barrios vulnerables para que su suerte no quede sellada por el barrio en el que nacen y que no queden condenados a la informalidad, a la dependencia del Estado o a elegir el delito como forma de vida, en particular sus formas más lucrativas, como la distribución y tráfico de drogas. Necesitamos una propuesta específica para darle oportunidades a los jóvenes que hoy no las tienen, y para eso vamos a crear una red de 136 liceos públicos modelo en todos los barrios vulnerables del país. Una propuesta de excelencia académica, de contención y de familia que forme a nuestros jóvenes para la vida. Esta es la única solución de fondo al problema de la exclusión social, la marginalidad y toda la secuela de violencia, de delito, de droga y de inseguridad que trae detrás.

SEGURIDAD

Queremos salir a la calle sin miedo y volver a ver el frente de las casas y edificios y no las rejas que los rodean.

La inseguridad ha alcanzado máximos históricos en los últimos años, tanto por el volumen de crimen como el grado de violencia empleada. El largo plazo es menos alentador porque la violencia se concentra en los contextos sociales más vulnerables, agudizando las condiciones de vida y generando un círculo vicioso de violencia y marginalidad.

La represión no puede ser la única herramienta para atacar este problema.

El comienzo es la prevención primaria, intervenciones y programas enfocados en factores de riesgo que afectan a la población en general. Vamos a relanzar las comisarías para que vuelvan a ser el principal punto de referencia de seguridad pública en los barrios y que dejen de ser meras unidades administrativas y receptoras de denuncias. Cada comisaría, además, tendrá un equipo de policía comunitaria de cercanía que recoja las demandas de los ciudadanos y que tenga la posibilidad de coordinar intervenciones orientadas a resolver estas demandas.

En contextos vulnerables, vamos a realizar una prevención secundaria que reconoce que la dinámica del delito en esas zonas es distinta a la del resto del país. Esta requiere presencia policial y patrullaje permanente, acompañados de intervenciones sociales que ofrezcan soluciones inmediatas a los problemas de una población que está excluida.

También vamos a trabajar en la represión inteligente para atacar los problemas del delito que ya están instalados. Para esto hay que entender que la naturaleza del crimen cambió: lidiamos con organizaciones criminales de narcotráfico altamente especializadas y con adictos dispuestos a matar para consumir. Estas bandas criminales tienen que comprar la droga en el exterior, pagarla, ingresarla a través de las fronteras, acopiarla, distribuirla, venderla, cobrar y lavar el dinero, mucho de lo cual queda por fuera de las actuales posibilidades del Ministerio del Interior. Vamos a coordinar activamente a todas las agencias gubernamentales dedicadas a la inteligencia y a la investigación para que aborden la problemática del narcotráfico desde todos los ángulos y puedan dirigir intervenciones quirúrgicas por parte de la Guardia Republicana que desarticulen a las bandas criminales. Debemos ser proactivos con los crímenes y no simplemente responder ante los hechos consumados.

EMPLEO

Queremos que conseguir un empleo de calidad sea la regla y que Uruguay exporte productos hechos con trabajo uruguayo y no a uruguayos porque aquí no hay trabajo.

En un momento en el que el empleo está estancado y que la inversión no está llegando, hay que dinamizar la economía para que el Uruguay no dependa exclusivamente de los vaivenes internacionales de la demanda, los precios y el financiamiento. Vamos a profundizar la inserción internacional de los productos que el Uruguay produce a través de una diplomacia comercial agresiva que facilite la colocación de lo que producimos allí dónde se demanda en lugar de enviar al exterior a nuestros trabajadores porque aquí no consiguen trabajo. Vamos a mejorar la competitividad de la producción mediante una reducción de los impuestos a la contratación de trabajo y tarifas públicas competitivas a nivel internacional, financiadas a través de un cambio en el funcionamiento corporativo de las empresas públicas y una racionalización de las plantillas de funcionarios públicos. Además vamos a racionalizar la regulación laboral para que los incrementos salariales sean consistentes con la creación de empleo y que se respete los derechos constitucionales de la propiedad privada y el trabajo, y vamos a crear fondos públicos de infraestructura asociados a proyectos de inversión de alta rentabilidad económica y social.